Según el País, organizó el MIT un debate sobre el futuro de la humanidad. Nikola Tesla en 1935 vaticinaba que, en el siglo XXI, “los robots tomarán el lugar de la mano de obra esclava de las civilizaciones antiguas, liberando a la humanidad para perseguir aspiraciones más elevadas”. Si bien Tesla realizó numerosas predicciones de este tipo, unas más acertadas que otras, – no cabe duda que la capacidad de visualizar el futuro y planificar nuestras acciones es una característica que nos define como especie, casi tanto como los pulgares oponibles o el lenguaje. Los distintos paneles del debate, se organizaron temáticamente, para tratar el futuro del cuerpo y la mente humana, la sociedad y el trabajo. En todos ellos predominó una visión optimista y tecnocrática en la que la medicina preventiva, la ingeniería genética y la tecnología de la información serían las grandes protagonistas y principales fuentes de progreso.

Algunos de los ponentes destacaron por la audacia de sus predicciones. Aubrey de Grey, experto en medicina regenerativa, predijo que en el año 2050 la esperanza de vida se extenderá hasta los 150 años gracias a la medicina preventiva por lo que los mayores es decir la 3ª Edad serán mayoría en las sociedades. Por su parte Jaron Lanier –a quien se le atribuye la invención y popularización del término realidad virtual- animó a perder el miedo a la inteligencia artificial aduciendo que esta se encuentra muy lejos de poder superar al intelecto humano. El bioquímico Kevin Esvelt aseguró que en poco tiempo la ingeniería genética permitirá erradicar enfermedades que afectan a millones de seres humanos, como la malaria, gracias a la modificación de las especies que las transmiten. Otras predicciones apuntaron a los avances en ingeniería genética, para posibilitar la eliminación de enfermedades hereditarias y como elemento clave para la exploración espacial y la colonización de Marte.

Tanto los moderadores de los debates como el propio público se mostraron mucho más escépticos y precavidos. Gracias a sus preguntas, tras cada sesión se estableció un debate mucho más anclado en la realidad en el que se abordaron cuestiones controvertidas como el acceso universal a los adelantos en salud y los beneficios de la tecnología, la preocupación por la pérdida de empleos debido a la automatización o los riesgos de la aparición de una nueva eugenesia que lleve en última instancia a violaciones de los derechos humanos.

En esa misma línea, días atrás, asistí a un webinar organizado por el Club de Roma dirigido por el Catedrático de Zaragoza Antonio Valero, que sometió a debate el futuro de la humanidad, pero entre sus alumnos del master, que resultaron mucho mas interesantes que los debates de los científicos del MIT, pues traían la juventud de sus predicciones, que realmente son las que preocupan a la especie humana. Mantuvieron que las tendencias actuales no son sostenibles, para un mundo que va a pasar de los 7700 millones de habitantes a 10000 millones en 2047. Tenemos que parar pues este mundo se degrada, por no tener una economía circular, el hombre retira recursos de la naturaleza y devuelve deshechos. Se necesita una nueva economía ecológica, que está todavía incipiente en eficacia, por ejemplo, las bombillas LED, además, estamos consumiendo recursos naturales escasos como el cadmio y los metales raros, que se encuentran en pocos lugares de la tierra. Tenemos que salvar el planeta. Por ejemplo en la campaña que dirijo en España “Plastic Free Waters”, para la International Yachting Fellowship de los Rotarios del Mundo, evitando que los ríos aporten al mar, millones de toneladas de plásticos, que forman islas en el centro de los océanos y se mezclan con el biotipo marino, contaminando los peces que luego entran en la cadena humana, en microplasticos, que desconocemos, que enfermedades causaran.

También está por en medio el Covid 19 y otras posibles pandemias, que independiente de la modificación demográfica, que será pequeña, a nivel económico tendrán graves consecuencias para la estabilidad de la Economía global.

Hay que caminar hacia una nueva Ilustración, pues los humanos somos un cáncer para el Mundo, y aunque avancemos, los hacemos en desigualdad entre las naciones, por lo que es necesario disponer de una política global mundial, para evitar las posibles revoluciones y guerras que aportaran estas disparidades. Cuenta también, el Cambio Climático, que variará los climas locales con el correspondiente cambio del Biotipo, y de la forestación o desertización de áreas inmensas que afectarán a ciertas naciones del planeta. El Crecimiento, que ha resultado ser de proporción geométrica, está al borde del colapso. El Sistema deberá fundarse en un capitalismo regenerativo, de una economía que hay que calificar de postguerra. Y que necesita de enormes capitales de inversión, para mantener un equilibrio global como lo está haciendo la Union Europea con un billón y medio de euros. También hay que conseguir una sostenibilidad energética, que no se resuelve solo, con aprovechar la luz solar, los vientos o las mareas. Hay que poner limites al crecimiento, abandonando el cortoplacismo de los políticos, para mirar 50 años adelante, para conseguir la felicidad, que no es tener sino ser, según uno de los creadores de Europa, Jean Monet.

En definitiva, tanto el MIT como el Club de Roma, estan en la duda global ante la previsión, en una mezcla de optimismo frente al pesimismo, aunque parece al menos para cerca de la mitad de los habitantes de la tierra, los ecologistas concienciados, más bien lo segundo que lo primero, mientras que los técnicos y los científicos tienden al optimismo.

Bernardo Rabbassa es Presidente de clubs y fundaciones liberales. Miembro asociado de Alianza Liberal Europea (ALDE). Premio 1812 (2008). Premio Ciudadano Europeo 2013. Medalla al Mérito Cultural 2015. Psicólogo social. Embajador de Tabarnia.

 

PUBLICACIÓN ORIGINAL EN “DIARIO CRÍTICO”

 

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